domingo, 25 de mayo de 2008

Momentos extraños y únicos


Hay momentos extraños en la vida. O etapas. O épocas. O días... Y se que estoy en uno de ellos.

Estuve unos días con quien quería estar. Los motivos no fueron buenos, la verdad, porque creí que la muerte rondaba de nuevo a mi familia. Pero esta vez hubo suerte y no fue así. Es cierto que eso me tocó el lugar de los recuerdos, que removió lo que todavía duele y que supongo que nunca se irá del todo. Y es verdad que empecé a sentirme rara....

Una inquietud que me removía, algo que no me dejaba descansar, que me tenía la mente volando de un lado a otro, que removía mis sentimientos, que me hacía buscar sin saber lo qué, que me hacía mirar para encontrar lo que no sabía que buscaba, que me hacía mirar a mi lado y no encontrar lo que buscaba................... Y empecé a sentirme incómoda, fuera de lugar, con ganas de escapar, de salir corriendo. Parecía que el espacio me estaba comprimiendo........... Y mi cabeza empezó a funcionar rápido, con multitud de ideas, de detalles, de deseos, de esperas, de sentimientos....

Y cuando me pasa eso, ya no hay freno...... Pienso, siento, pienso... Y actúo. Y escribo, largo y tendido. Y voy poniendo en folios y mas folios lo que pienso, lo que siento, lo que quiero, lo que deseo, lo que espero.... Y se que ya no hay vuelta atrás.... Suele ser el comienzo de una despedida, de un adiós, de un quizás, de un lo siento....
¡Qué alivio cuando entré en mi casa!
Pero luego viene la segunda parte, la de quizá no lo pensé bien, la de por qué seré tan impulsiva, la de por qué si realmente no hay motivo, la de por qué no te conformas, la de que si es que no sabes ni lo que quieres..... Y entonces me corroe la incertidumbre y me entra como una especie de pavor de la punta de la cabeza a la punta de los pies.... Y después vuelvo a un estado de calma y tranquilidad... Y durante un tiempo paso de un extremo al otro como si fuese una partida de tenis...

Hasta que realmente la tranquilidad empieza a hacerse la dueña de la situación... Y me empiezo a sonreir a mi misma. Y pongo música. Y me sigo sonriendo. Y llevo el ritmo de la música con el cuerpo y con el alma. Y parece que crezco, que subo, que me elevo, que floto y si llueve adoro la lluvia y si hace sol amo su calor....

Es un momento único y expléndido. Me tengo a mí misma y me siento... Siento que estoy aquí porque es importante que esté. Siento todo lo que tengo dentro, todo lo que me hace navegar en las marismas del Universo, de un Universo que parece que se expande dentro de mi......

Si.....

Son los momentos grandiosos de la existencia. Los momentos en que sientes que eres grande, que el mundo está en tus manos, que guardas maravillosas cosas dentro de ti, que nada te puede rozar, que nada te puede hacer daño, que si te hace daño no perdurará, que eres libre de poseer la inmensidad, que has sentido muchas cosas, que te quedan muchas mas por sentir, que dejas atrás todo el pasado, que miras de frente el futuro, que lo sientes en todos los poros de tu piel, que estás deseando encontrarte de nuevo con él, que no importa que sea incierto, que solo deseas sentir la vida.................... sólo sentir.... sentir........ sólo sentir........

Si....

En la vida hay momentos extraños..... y únicos.

domingo, 18 de mayo de 2008

Pasando el rato por la red me he topado con una web, Nosotras.com, dedicada a la "mujer de hoy" (y que me parece que la mantienen como la mujer de ayer). Se comentaba sobre unas famosas fotos, buscadas por toda la red, sobre la campaña censurada de Tom Ford en Italia.

El enlace las podréis ver, solo tendréis que ir dando a "continuar" para verlas todas.

No fueron censuradas porque la mujer siga saliendo desnuda en cada uno de los spot, no. Fueron censuradas porque consideraron que había una clara connotación sexual. Aún estando de acuerdo a la vista de las imágenes, no deja de asombrarme el baremo por el que han medido la censura. No importa que las modelos aparezcan desnudas completamente para destacar así la ropa masculina (¿?), ésto no es lo importante, no. La que les decidió a tomar las drásticas medidas fue la siguiente foto:


Aún siendo bastante explícita, tampoco es para tanto si miramos las demás.
Puedo comprender lo del sexo explícito por aquello de que aparezcan los carteles por la calle, aunque hay que reconocer que a ningún niño le puede llamar ahora la atención ver el cuerpo de una mujer desnuda. Puedo comprender también que algunas de ellas pueden resultar un tanto agresivas en este sentido. Pero lo que no puedo comprender es que se tan siquiera se haya hecho esta otra foto :
El, medio vestido y mirando el periódico mientras espera impaciente a que ella le planche el pantalón.... y desnuda, claro............... Me crispa, estas cosas me crispan los nervios, no lo puedo evitar. ¿Qué mente calenturienta, obscena y machista puede todavía imaginar y crear una campaña publicitaria de semejante calibre?
Vosotros diréis si tengo o no tengo razón...........

Chequen mi Slide Show

sábado, 17 de mayo de 2008

El último caballero



Parece que si, que ahora si... Parece que ya empieza a venir el buen tiempo, mas o menos. Y yo no se si es eso de que "la primavera la sangre altera" o que lo que realmente nos motiva es el sol que ya calienta mas y los días que son mucho mas largos. Lo que si es verdad es que apetece estar fuera de casa, disfrutar de la claridad de los días, perderte entre la gente que pasea o va a sus cosas. Es genial.

Ayer fue un día estupendo y eso que, casi todo el día, estuvimos sin agua. Vino mi hijo mayor a comer conmigo a mi casa. Está trabajando por esta zona y aprovechó la oportunidad. Como no había agua, pues no pude preparar la comida, con lo cual llamamos a un chino (se entiende que a un restaurante chino, claro, porque a un chino solo pues como que no nos solucionaba nada) y mucho mejor, sobre todo para mí, claro, que no tuve que hacer nada. El agua volvió el tiempo justo para prepararle un café a mi hijo y luego se volvió a ir; los dos, mi hijo y el agua.

Atendí a dos clientas que repetían consulta. Me lo pasé bien con ellas, sobre todo con la primera, una chica joven, encantadora y simpatiquísima. Como no tenía previsto que viniera mas gente, decidí salir y de paso mirar una mesa camilla pequeña, de 60 cm., porque a la gente que viene los tengo sentados en el sofá y hay que reconocer que de cómodo no tiene nada, ni siquiera para mí para echar las cartas, que acabo con la espalda hecha un fiasco.

Bajé despacio, sin prisas, para no forzar la dichosa pierna. Me paré en casi todos los escaparates (y mira que hay escaparates, eh!!), me senté un rato en una plaza que hay cerca con unos hermosísimos árboles ya centenarios (¿sabéis de mi pasión por los árboles?) y seguí caminando. El primer sitio a donde iba a mirar lo de la mesa ya no existía; me lo imaginaba, porque ya era un comercio que recuerdo desde pequeña, pero no deja de darme un poco de tristeza cuando van desapareciendo; alegraba mucho la acera, con su exposición de sillas, mesas, cestas y cestones de todos los tamaños y todo en mimbre y madera sin barnizar. Fui al segundo comercio que recordaba y ya con miedo, porque hacía unas semanas que al pasar en el autobús me había fijado que liquidaban por cierre; también de toda la vida. Pero éste aún estaba abierto. Me encantan estos comercios tan antiguos; te pierdes entre todos sus cachibaches y puedes encontrar cosas maravillosas y que ya no hay en otros sitios. Escogí mi mesa, comprobé que estaba bien firme en el suelo, pagué (estuvimos un rato discutiendo amigablemente el precio) y la dejé separada para que el lunes o martes la recoja mi hijo y me la traiga.

Dudé unos instantes entre coger el autobús para volver a casa o subir andando. Opté por lo segundo, me encontraba con fuerzas para hacerlo (mas que con fuerzas, con menos dolor que otros días) y despacio otra vez me volví otra vez a casa, mirando otra vez los mismos escaparates y volviéndome a sentar en la misma plaza, aunque un rato mas largo, porque había un montón de mamás con niños pequeños y era un placer verlos jugar. Cuando ya había decidido irme, se sentó a mi lado un señor muy mayor, realmente un anciano, con su abundante pelo totalmente como la nieve y, como la nieve, brillando al sol. Tenía un no se qué especial en toda su persona y decidí quedarme un rato mas. Y al minuto ya estábamos hablando. Tenía cerca de 90 años, me dijo, y yo me quedé pasmada, ¡había tanta vida en aquellos ojos! Me contó cosas de A Coruña de las que ni siquiera había oído hablar nunca; del mercado de S.Agustín, que durante la guerra civil lo usaron primero como cárcel y luego como hospital; de cuando las mujeres iban a lavar la ropa al río que pasaba por la Gaiteira y que yo ya recuerdo siempre canalizado bajo tierra.... Un montón de cosas. Y no me cansaba de preguntarle y él de contarme... Así hasta que el sol empezó a irse y el fresquito ya se empezaba a notar. Los dos nos levantamos para irnos y me despedí de él dándole la mano y él correspondió a la antigua usanza, como un caballero se despedía de una dama, cogiendo suavemente mi mano e inclinando la cabeza con un amago de besarla. "Señora, un placer...". Me encantó. En ese momento casi me parecía que tenía puesto un ligero sombrero con unas pequeñas cintas cayendo hacia atrás, un vestido largo con polisón, un pequeño bolsito de mano y unos guantes de encaje.... Os aseguro que fue una sensación preciosa y, por un instante, mientras iba caminando, tuve el deseo de poder recoger mi vestido para bajar la acera (yo, que iba de vaqueros!!)... Me sonreí a mi misma, allí parada antes de cruzar e imaginando que lo que pasaba delante de mi no eran rápidos coches, sino calesas tiradas por caballos..........

Volví tranquilamente a casa, recordando todo lo escuchado y, sobre todo, escuchando todavía la educadísima voz de aquél hombre del que ni siquiera se el nombre. Evocaba y contaba, pero sin nostalgia, con un refinamiento en el tono y en las maneras que cautivaba, impecablemente vestido con su traje oscuro de invierno, su camisa blanca, su corbata, su bastón de puño de plata y unos zapatos negros en los que podías verte reflejada (¡qué importa que las rayas del pantalón brillaran demasiado y que el cuello de la camisa estuviera algo gastado!)....

Me dormí viviendo en otra época y escuchando la voz de ese caballero de nombre desconocido, quizás el último caballero de épocas pasadas....